4 Maneras en que la tecnología está transformando el negocio

Filed in Uncategorized Comments Off

Releyendo temas de meses atrás, me asalta a la vista un blog muy interesante publicado por Greg Satell hace exactamente un año.

En momentos donde todo el mundo identifica la innovación, como uno de los factores clave para revertir la situación económica en la que nos encontramos, este artículo que habla concretamente de la innovación en tecnología, se me antoja todavía más actual, pues entiendo que los niveles de concienciación sobre esta necesidad están más consolidados que entonces.

Se sugiere, mirar las empresas que han tenido éxito pero no pararnos a admirar embelesados el fruto del éxito, sino más bien analizar las veces que estos visionarios, fracasaron antes de su zenit. Este artículo al que hoy hacemos referencia nos recordaba un estudio ad-hoc realizado por el profesor Clyton Christensen de la Harvard Business School, sobre el por qué las empresas fallan. El resultado del estudio fue poco menos que sorprendente. Éste encontró que los cambios de tecnología pueden cambiar radicalmente los principios empresariales. La tecnología sigue evolucionando y es necesario tener en cuenta algunos preceptos a la hora de dirigir nuestros negocios.


1. Pensamos en términos lineales, pero la tecnología avanza a un ritmo exponencial

En las escuelas de negocios se nos enseña a ser lógicos y metódicos, pero la verdad es que no somos tan radicales como nos gustaría pensar. Los ejecutivos necesitan tomar miles de decisiones y la velocidad es importante, en consecuencia se toman atajos, basándose en reglas generales para llenar las lagunas de datos.

Por lo tanto, a menudo extrapolamos usando la experiencia personal, para hacer juicios de sentido común. El problema es que ese ambiente de negocios actual está plagado de curvas dobles y leyes digitales no lineales.

Lo que impulsa el cambio es en realidad, el cada vez mayor contenido informativo de nuestros productos y servicios. Utilizamos para operar una economía de átomos, en el que valor creado se mide mediante la transformación de materia y energía.

El pionero en tecnología Ray Kurzweil predice que en el futuro, “todas las tecnologías se convertirá esencialmente en tecnologías de la información, incluida la energía.” Por lo tanto nos enfrentamos a una norma donde los avances se medirán en ritmos exponenciales.

 

2. La ventaja de trabajar a gran escala ha disminuido

Por ejemplo, los bancos solían situarse en edificios grandes, ornamentados que irradien respeto por el tamaño. La idea era que gran escala significada seguridad. Si se hacían negocios con una empresa de gran escala, implicaba tener la seguridad en el proyecto. Hacer negocios con una empresa grande significaba asegurar el tiro y el futuro de sus proyectos.

Pero eso fue entonces, ahora ya no es así. De las 500 empresas en la lista original de Fortune, sobre las compañías más grandes, sólo 71 quedaban a partir del 2008. Su gran escala no les proporciona aislamiento de las fuerzas del mercado. Mientras que, empresas como Google, Facebook ó Instagram, van para arriba como un resorte, convirtiéndose en empresas miles de millones de dólares de la noche al día.

Esa es la esencia de la nueva economía semántica. Hoy todas las empresas pueden acceder a recursos que antaño solían estar disponibles sólo para los grandes. Ya sea infraestructura en la nube, fabricación o Capital Riesgo ó crowdfunding, todo es accesible con independencia del tamaño. Quedan muy pocas industrias que conserven barreras de entrada.

Hoy en día una de las únicas y principales ventajas que les queda a los jugadores de gran escala, es la posibilidad de contratar a los grupos de presión a través de asociaciones de comercio y generalmente más que fuerza se demuestra lo contrario.

 

3. Los modelos de negocio ya No duran

En la era industrial, el modelo de negocio de la empresa no cambiaba mucho a través del tiempo. El modelo de una que empresa sería la de crear, entregar y capturar valor, podía permanecer bastante constante durante generaciones. A tal efecto las prácticas de gestión se centraron sobre todo en la ejecución. Si podía mover hombres y material eficientemente, comprar por un dólar y vender por más de 1 tendrías éxito en la mayoría de los casos.

Como Saul Kaplan acertadamente señala en su excelente libro, La fábrica de innovación de modelo de negocio, esto ya no es cierto. Ya no podemos esperar grandes trastornos en cualquier industria para tener una oportunidad, ello unido a las pocas ventajas del tamaño implica que nadie es inmune, ergo los modelos se tienen que adaptar necesariamente.

Por si fuera poco este proceso se está acelerando. Los ciclos tecnológicos se comprimen y los ciclos de planificación luchan por mantenerse al día, por lo que la necesidad de experimentar crece en detrimento de la planificación. Esta realidad está creando un cambio tan sus sustancial como estratégico, donde la propia estrategia se convierte en un elemento emergente, colaborativo y Bayesiano.

 

4. La regla del mínimo común denominador

En 1969, mientras que los hippies estaban haciendo su peregrinación a Woodstock y Niel Armstrong se estaba preparando para su “moonwalk”, Peter Drucker estaba prediciendo “oncoming” de una nueva era, que él llamó la economía del conocimiento, donde los administradores tendrían que supervisar a los subordinados que dispondrían de conocimientos de los que ellos mismos carecían.

Una de las principales ramificaciones claves que pronosticó, fue que tenemos que tratar a casi todo el mundo como si fueran un voluntario. Ninguna cantidad de supervisión y auditoría puede ser suficiente. Así el control se convierte en una ilusión peligrosa en la economía del conocimiento.

El resultado es que estamos a merced del mínimo común denominador. Dicho de otra forma las empresas exitosas se caracterizan por el genio de sus directivos, pero el desempeño de éstas siempre estará determinado por el mínimo común denominador.

La paradoja Hobbesiana sostiene que los costos de aplicación niegan la eficacia de cualquier norma que la mayoría no quiere seguir. Hay que tener mucho cuidado los “lunáticos” que pululan por todas las empresas y que son perfectamente capaces de crear sus propias reglas y llevarlas a cabo sin dejar que los ejecutivos las conozcan. Los buenos gestores en los negocios actuales deben ayudan a jubilarlos rápidamente.

Las ramificaciones de una economía de la información y la aceleración del cambio

Aunque no hay ninguna falta de discusión sobre la era digital, no estoy seguro de que se haya aceptado plenamente las consecuencias de la transición de átomos a bits.

No es sólo que la tecnología se mueve más rápido, la tasa de cambio se está acelerando realmente, alterando la lógica por la que necesitamos funcionar. Nuestra experiencia y la intuición nos llevan a asumir un ritmo mucho más lento.

Además, a medida que aumenta el contenido de la información de productos y servicios, cambia la economía. Mientras que los costos de material y energía se vuelven menos importantes, el componente de información resulta exponencialmente más eficiente. Lo hemos visto en los ordenadores tanto a nivel de hardware como de software, pero ahora incluso lo estamos viendo en también, en ciencias de la vida.

Mires donde que mires, la eficiencia es estar automatizado. Las capacidades de las máquinas están reemplazando a los humanos en todas las tareas excepto en una: la capacidad de interactuar entre sí. Esa es la esencia de la nueva economía de la pasión.

En una era completamente automatizada, lo verdaderamente valioso será el espíritu humano.

TOP